Jean-Paul Bourdier es un fotógrafo de origen francés que reside en California.

Uno de los principales intereses del trabajo de Bourdier, es que en plena era de la fotografía digital, él utiliza la fotografía analógica.

Sus herramientas son el cuerpo humano, algo de pintura, paisajes y una cámara. Todo lo que se ve está realmente ocurriendo en el momento y el espacio delante de la cámara, lo cual es una muestra de sus habilidades como fotógrafo, de una desbordante imaginación y de una firme voluntad de dedicar el tiempo y las energías necesarias para realizar estas fantásticas fotografías. Bourdier crea un sorprendente y surrealista mundo de color con reflejos inesperados y de una fascinante belleza.

Jean-Paul Bourdier no dispara al azar. Sus fotografías son pensadas y bocetadas, y más tarde representadas por un puñado de modelos que le acompañan a tal efecto. Estos, no son profesionales ni grandes bellezas que causen un fuerte efecto visual,  sino gente corriente que se funden en el paisaje para conseguir el efecto deseado por el artista. “Al principio estaba más interesado en descubrir y escuchar el paisaje para ver que me podía sugerir; las improvisaciones en los lugares fueron la clave, y hubo un menor número de dibujos. Poco a poco, sin embargo, me pareció que el paisaje era un lienzo en blanco y que podía ser esculpido y pintado, y ahora preparo los disparos con meses de antelación, llevando conmigo más de 500 bocetos de proyectos potenciales”.