Rivas asesora a más de un millar de personas de toda España para salir de la Iglesia y tramita los papeles de 115 vecinos.- Uno de los motivos más repetidos es la reelección de Rouco al frente a la Conferencia Episcopal.
La Oficina de Defensa de los Derechos y Libertades Públicas de la localidad madrileña de Rivas-Vaciamadrid ha atendido, en su primer mes de vida, más de 1.100 consultas para apostatar procedentes de toda España y ha tramitado hasta el momento 115 solicitudes de habitantes del municipio, que quieren borrar su nombre para siempre de los listados de la Iglesia católica. El de Rivas es el primer Ayuntamiento de España que asiste (y gratuitamente) a sus vecinos para apostar y Julia Antón fue la primera en utilizarlo, el 6 de marzo.

Además de tramitar las solicitudes para apostatar, este gabinete municipal de ayuda legal ofrece también asesoramiento jurídico sobre agresiones contra la integridad física, así como por discriminación xenófoba y salarial. Desde que se puso en marcha este departamento hace un mes, la oficina está tramitando más de un centenar de reclamaciones de los vecinos de esta localidad para negar la fe en Jesucristo recibida en el bautismo. Las gestiones se limitan a los habitantes de Rivas, pero se presta asesoramiento para apostatar a quien se ponga en contacto con el personal de la oficina.
La avalancha de llamadas es tal que la oficina tendrá que reforzar su personal. «El servicio está saturado. Había mucha gente que estaba intentado apostatar, pero se estancaban en los trámites administrativos», asegura Luis Miguel Sanguino, uno de los dos abogados que trabajan en el servicio.

 

Sanguino indica que, desde la oficina, sólo se gestiona con las parroquias del municipio los trámites para apostatar de los vecinos de esta zona, mientras que a los que se interesan por este servicio se les informa sobre los pasos que deben dar en sus parroquias. Las consultas, procedentes en su mayoría de Andalucía, Castilla León, Valencia, Cataluña y País Vasco, se deben, según Sanguino, a la desinformación sobre como apostatar y «a las trabas que pone la Iglesia Católica».
«Se supone que la solicitud debe hacerse en la parroquia donde le bautizaron y en el arzobispado al que pertenece esa parroquia, pero luego en realidad no es tan sencillo, porque la Iglesia no se da por aludida y no cumple con su obligación de cancelar esos datos», explica el abogado. Por eso, «hay que acudir indefectiblemente ante la Agencia de Protección de Datos para hacer valer tu derecho de cancelación y es ahí donde la gente está encontrando la mayoría de los escollos, porque no tiene la información suficiente para poder solicitar la cancelación ante este organismo» agrega.
Sanguino explica que entre los solicitantes que han iniciado ya los trámites «hay de todo» y que «no hay un perfil», ya que vienen todo tipo de personas: jóvenes, gente mayor, vecinos de mediana edad, hombres, mujeres, profesionales, amas de casa…». Asegura el abogado que en las consultas no ha habido ninguna queja ni comentario exaltado o despectivo contra la Iglesia y que no todos dicen por qué quieren apostatar, pero que entre las razones más repetidas está la de la reelección de Antonio María Rouco como presidente de la Conferencia Episcopal Española. Otros motivos de los desencantados con la Iglesia para desvincularse del catolicismo «radican en cuestiones ideológicas y en el posicionamiento actual» de la Iglesia, como su oposición frontal con el matrimonio entre personas del mismo sexo.


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Julia Antón, una vecina de Rivas de 77 años, se ha hecho famosa por ser la primera persona en utilizar el servicio. Julia quiere que se investigue dónde la bautizaron por primera vez, cuando era un bebé en los años 30. Hubo una segunda vez en la que se le impuso este sacramento, en Torrelodones, «vestida de niña falangista» y ante la presencia de la esposa de Franco, Carmen Polo.
(Fuente El Pais.com